Turismo sostenible, una cuestión global.

La demanda de turismo sostenible está en aumento. Los destinos y las empresas turísticas tienen un papel principal que desempeñar en esta transición emblemática. ¿Serán capaces de enfrentar este desafío?

La Cátedra Transat de Turismo, en colaboración con Tourisme Montréal, dio a conocer, el 21 de enero, las siete tendencias que continuarán marcando la actividad turística en los próximos años. Los oradores Paul Arseneault y Pierre Bellerose compartieron el fruto de su reflexión para ayudar a las empresas a comenzar la nueva década.

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UNA DEMANDA CRECIENTE

La demanda de destinos y prácticas sostenibles aumenta constantemente. Según una encuesta realizada por la plataforma de reservas en línea Booking.com, esta tendencia se observa entre los viajeros (87%), que expresan su deseo de viajar de manera sostenible y que mencionan (72%) que es necesario actuar ahora, lo cual es particularmente cierto para las personas de 46 a 55 años y para los Millennials. También según este estudio, aquellos que se comprometen a viajar de manera sostenible lo hacen no solo por principio, sino también para agregar una experiencia positiva a sus vacaciones. Entre las actividades preferidas están:

Según una encuesta realizada por la Cátedra de Turismo de Transat, el 70% de los viajeros de Quebec dicen que adoptan prácticas responsables durante su viaje (reciclaje, compostaje, fomento de la economía local), mientras que tres de cada cinco viajeros consideran que es muy importante compensar las emisiones de dióxido de carbono de su viaje.

EL PAPEL DE LOS DESTINOS TURÍSTICOS

Hasta la fecha, los planes de acción de las organizaciones regionales y gubernamentales responsables del sector turístico aún están lejos de desempeñar un papel de liderazgo en el desarrollo sostenible con los interesados en el turismo. A menudo, sus planes estratégicos apenas lo mencionan.

Sin embargo, una de las responsabilidades de los destinos turísticos es y será crear conciencia sobre el ecosistema turístico y ofrecerles soluciones prácticas. El OGD debe, por la misma razón, ser ejemplar en este asunto y ofrecer circuitos eco-responsables u opciones ecológicas.

Otra responsabilidad de los destinos turísticos es informar a los turistas y ofrecerles servicios sostenibles. Algunos destinos como Islandia, Finlandia y Palau han elegido invitar a los viajeros a firmar un «juramento ambiental».

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EL PAPEL DE LAS EMPRESAS TURÍSTICAS

Además de la responsabilidad ambiental, que se está volviendo cada vez más importante, la responsabilidad social y la solidaridad económica también son campos de intervención de las organizaciones turísticas.

Hace dos años, Airbnb lanzó el Programa de Turismo Comunitario. Ofrecido en Europa en asociación con organizaciones locales, este programa apoya proyectos innovadores que fortalecen el desarrollo de destinos poco conocidos, que benefician a la economía local y que inspiran a las comunidades (festivales y eventos). El apoyo ofrecido a la localidad de Matera, en Italia, para la implementación de una serie de eventos y actividades culturales, en el contexto de su nominación como capital cultural europea para 2019, constituye una buena. ejemplo

La empresa GAdventures ha desarrollado conjuntamente con la Fundación Planeterra un índice de impacto económico (Ripple Score) que mide el porcentaje de gasto realizado localmente y que permanece en el entorno visitado. Por ejemplo, un índice de 87 significa que el 87% del dinero gastado (alojamiento, transporte, restaurantes, guías, actividades, etc.) permanece en la comunidad.

También podemos creer que en poco tiempo, una oferta sostenible certificada puede convertirse en un criterio de selección más utilizado por los viajeros. Aún así, debe haber cierta uniformidad en la forma de aprobar destinos o certificar empresas que afirman ser sostenibles. Actualmente, el Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC) es responsable de establecer los criterios básicos para evaluar la sostenibilidad de una organización o destino turístico. Sin embargo la certificación es responsabilidad de varios organismos diferentes.

¿DE LA EXCEPCIÓN A LA REGLA?

El año 2020 bien podría marcar una transición emblemática hacia el turismo sostenible. Una transición exacerbada por la conciencia del impacto de la huella de carbono, mientras que la ansiedad ecológica, especialmente entre las generaciones más jóvenes, se expresará a través del requisito de prácticas sostenibles. Más que una forma de distinguirse, estos podrían convertirse en un estándar, un activo para los viajeros.

El uso sistemático por parte de una empresa de plástico de un solo uso se considerará más que nunca como evidencia de una falta de interés en el medio ambiente y el futuro del planeta. Organizaciones como Travel Without Plastic han ofrecido recientemente consejos y herramientas al sector hotelero para eliminar este flagelo.

Si bien la demanda será cada vez más fuerte para que la industria del turismo implemente prácticas sostenibles priorizando medidas que reduzcan la huella ambiental, ¿el turismo sostenible finalmente será una realidad en 2020? Quizás no, pero hay un movimiento, una aceleración de la demanda. ¿Cómo motivar a los interesados a aprovechar esta oportunidad? Aquí está nuestro desafío colectivo.