En un mundo diferente, después de la pandemia, el turismo nunca volverá a ser el mismo. Nuestras vacaciones serán más sostenibles, cercanas a la naturaleza y slow.

Actualmente todo está bloqueado. Millones de personas están encerradas y el mundo parece suspendido. Así no es fácil hablar sobre turismo e imaginar de viajar de nuevo. Pero el turismo se reiniciará, repensará y se adaptará a nuestras nuevas formas de vida causadas por la pandemia.

El primer turismo que se recuperará será, sin duda, el interno. No sabemos cuándo se reabrirán las fronteras, pero probablemente en 2020 podremos viajar solo en nuestro territorio. Será una oportunidad para redescubrir nuestros lugares, las maravillas que se esconden a pocos pasos de casa. Volveremos a un turismo de proximidad y el peligro de reunirnos nos mantendrá alejados de las grandes ciudades y los destinos más conocidos. Pasaremos nuestro verano y otoño en parques naturales, en pueblos menos conocidos, en playas escondidas y en pueblos de montaña. Es difícil pensar en los festivales de verano y los grandes eventos: quizás se describirá otra oferta turística que combine cultura y naturaleza, pero también los pueblos internos y la costa.

Volveremos a descubrir los itinerarios en medio de la naturaleza, como El camino de Santiago o las numerosas rutas ciclistas en el país, como las Vías Verdes. Las vacaciones en granjas rodeadas de naturaleza o en pequeños pueblos estarán entre las opciones más populares. Por lo tanto, tal vez sea un turismo más sostenible, más atento al medio ambiente y las necesidades de los habitantes locales.

Una nueva conciencia

Para confirmar esta tendencia no solo será la necesidad de evitar multitudes y desplazamientos, sino también una nueva necesidad nacida en estos meses de pandemia. Pasamos dos meses en casa, redescubrimos el placer de comer cosas genuinas y caseras, y aún más la importancia del tiempo y el bienestar psicofísico. Es plausible pensar que los viajeros en los próximos meses querrán descubrir estilos de vida saludables, sentirse parte de la comunidad, aprender cosas nuevas, aprovechar al máximo el tiempo disponible.

Muchos de nosotros éramos conscientes incluso antes de la pandemia de la importancia de combatir el cambio climático.  El bloqueo nos permitió ver cómo los efectos humanos en el medio ambiente nunca antes habían sido. Ahora todos están listos para ayudar al medio ambiente, con más fuerza y ​​convicción. Además, nos hemos dado cuenta de cuán importante es la naturaleza para la salud humana. Por esta razón, el turismo después de Covid-19 buscará lugares donde pueda disfrutar del contacto directo con la naturaleza, con pleno respeto por el medio ambiente.
La pandemia ha trastornado nuestras vidas, pero no debemos perder esta oportunidad de hacer que el turismo sea más sostenible, incluso a largo plazo.

Cómo moverse después de la pandemia

El problema de los desplazamientos persiste. En estos días estamos estudiando formas y estrategias para hacer que el transporte público sea seguro, pero existe el riesgo de que las personas recurran a los automóviles para sentirse más protegidos. Para seguir viendo los resultados de la ausencia de contaminación, tan sorprendente y rápida, como el agua limpia de Venecia y los delfines en los puertos, debemos centrarnos en la bicicleta, el coche eléctrico y todos los medios de transporte no contaminantes.